UNA MEDITACIÓN SOBRE LA CRUZ
UNA MEDITACIÓN SOBRE LA CRUZ

CONFERENCIA PRONUNCIADA EN BAENA EN LA IGLESIA DE SAN BARTOLOMÉ EL DÍA 4 DE SEPTIEMBRE DE 2015 CON MOTIVO DEL I ACTO DE EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ ORGANIZADO POR LA TURBA DE JUDÍOS DE LA COLA NEGRA.

Fernando Santos Urbaneja

NOTA:

A lo largo de miles de años sobre la tierra, algunos hombres y mujeres que la habitaron encontraron sentido a su vida. Otros no.

En cualquier caso, todos pasaron épocas de oscuridad y aturdimiento.

Para los cristianos, la venida al mundo del Hijo de Dios representa un antes y un después en la historia.

Desde su inicio, todo lo relativo a la llegada de Jesucristo resulta “insólito”, especialmente su muerte en una Cruz.

¿Tiene esto sentido?

En los últimos XX siglos cientos de teólogos, filósofos y otros pensadores se han ocupado del tema.

Este trabajo recoge mi humilde reflexión. La reflexión de un laico.

UNA MEDITACIÓN SOBRE LA CRUZ DE CRISTO

ÍNDICE

 PRIMERA PARTE

EL MOTIVO DE LA CRUZ

1.- INTRODUCCIÓN – LAS DOS ORILLAS

2.- EVOLUCIÓN EN LA PERCEPCIÓN DE LA IDEA DE DIOS

* Dios “poder”

* Dios “bondad”

* Dios “amor”

3.- LA LOCURA DE DIOS – LOCURA DE AMOR

SEGUNDA PARTE

SIGNIFICADO DE LA CRUZ

4.- SIGNIFICADO DE LA CRUZ DE CRISTO

* Representa el mayor acto de amor, bondad y compasión de Dios con los hombres

* Representa la “noche oscura”, etapa sombría por la que todas las personas sin excepción (en mayor o menor medida) pasan a lo largo de la vida

* La cruz es luz y conversión

* Es símbolo de obediencia y humildad

* La cruz representa el perdón

* La cruz representa la hermandad

* La cruz es esperanza y anuncio de resurrección

TERCERA PARTE 

DESPUÉS DE LA CRUZ

5.- RECAPITULANDO

6.- ESE PERIODO PECULIAR

* El encuentro con los discípulos de Emaús.

7.- EL PAN Y SU SIGNIFICADO

8.- EL PAN COMO REMEDIO DE NUESTRAS NECESIDADES

* ¡Dadles vosotros de comer!

La multiplicación de los panes y los peces.

* La fórmula del milagro

          1. Fragilidad
          2. Generosidad
          3. Confianza en Dios

* Todos somos pan para alguien.

* La co-redención.

9.- EL PAN COMPARTIDO COMO CENTRO DE LA FIESTA.

10.- EPÍLOGO: AÑO DE GRACIA – AÑO DE LA MISERICORDIA.

PRIMERA PARTE 

EL MOTIVO DE LA CRUZ

1.- INTRODUCCIÓN: LAS DOS ORILLAS

He construido esta exposición desde una doble coordenada:

De un lado, mi condición de creyente o, mejor aún, mi condición de “sintiente”, en la medida en que cada día percibo cercana la mano de Dios en tantas cosas.

Dicen que no hay caminos maravillosos, sino caminantes maravillados.

Sí, he tenido mucha suerte, me ha tocado ser “¡caminante maravillado!”.

De otro, mi tendencia a abordar los temas “desde lejos”, llegar al núcleo de la cuestión por caminos pocos transitados y retirarme del asunto tratando de extraer el mayor número de enseñanzas.

Así, desde esta doble coordenada me pregunto ahora, como a menudo hago,

¿CUÁNDO OCURRIÓ?

¿CUÁNDO SUCEDIÓ POR PRIMERA VEZ?

La pregunta precipita otra nueva

¿CUÁNDO OCURRIÓ QUÉ?

Cuándo ocurrió “la primera oración”

Cuándo, por primera vez, un habitante de la tierra alzó los ojos al cielo y, con conciencia de que alguien allá arriba podía escucharle, balbuceó unas palabras, una invocación, una súplica, algo parecido a una oración.

¿Fue una mujer portando en sus brazos el cadáver de su joven hijo?

¿Fue un anciano presintiendo la aniquilación de su clan?

No lo sabemos. Solo sabemos con seguridad que ocurrió en algún momento, siendo este sin duda uno de los acontecimientos más trascendentales de la historia de la humanidad, unión primera de la tierra y el cielo, de la orilla del Creador y de la criatura.

Desde entonces hasta nuestros días esta relación ha sido afirmada y negada; proclamada y desmentida en una espiral que provocó y sigue provocando guerras y muertes, fruto de la intolerancia de cada bando.

Creo que no será difícil convenir en que estas “creencias” hay que encuadrarlas dentro de las denominadas “evidencias subjetivas”. Se perciben o no se perciben, se sienten o no se sienten y poco más se puede hacer; Desde luego, no imponerlas por la fuerza.

Me parece muy ilustrativo el ejemplo de las vidrieras de las catedrales que José Antonio Marina expone en su obra “Dictamen sobre Dios”.

Las vidrieras tienen dos caras; la interior y la exterior. Quien se encuentra en el interior del templo percibe su belleza al ser traspasadas por la luz. Quien se encuentra en el exterior ni siquiera repara en ellas.

Desde que el mundo es mundo hay personas en ambos espacios.

Importa mucho destacar que la adscripción a uno u otro de estos espacios no atribuye o niega sin más la cualidad de ser bueno, justo, misericordioso, etc…, Pueden encontrarse buenas personas en uno u otro ámbito, aunque por distintas motivaciones. Esto es un misterio.

Tengo algunos amigos, de excelente calidad humana, que manifiestan no creer en Dios. Yo les digo; “No importa, Dios sí cree en ti”.

No están excluidos de la salvación. Recibirán también la llamada “Venid benditos de mi Padre, porque tuve hambre y me disteis de comer, porque tuve sed y me disteis de beber…,“ y el apelativo de “bienaventurados”.

Si hacemos un ejercicio de simplificación, podemos situar a las personas en distintos grupos claramente perceptibles.

1.- Los sintientes

Al haber percibido con claridad la existencia de la otra orilla, anhelan llegar a ella y conciben la existencia terrenal como un destierro.

San Agustín dirá:

Nos has hecho Señor para ti

y nuestra alma no descansa Señor, hasta volver a ti

Conocido es el lamento de Santa Teresa de Jesús

¡Ay, qué larga es esta vida!

¡Qué duros estos destierros,

esta cárcel, estos hierros

en que el alma está metida!

Sólo esperar la salida

me causa un dolor tan fiero,

que muero porque no muero.

También Jorge Manrique en sus famosas “Coplas a la muerte de su padre” distingue las dos realidades

Este mundo es camino para el otro que es morada sin pesar…

2.- Los distraídos

Andan a otra cosa, sordos, sin fijeza.

Estas cuestiones no son prioritarias en su vida.

Es como si para Dios tuviesen siempre el teléfono móvil apagado o fuera de cobertura.

Algunos de ellos, al repasar su vida, descubren algunas viejas llamadas perdidas.

Lope de Vega expresó bien esta actitud de desapego cuando dice:

¿Qué tengo yo que mi amistad procuras,

qué interés se te sigue Jesús mío

que a mi puerta cubierta de rocío

pasas las noches del invierno oscuras?

 ¡Oh cuánto fueron mis entrañas duras,

pues no te abrí! ¿Qué extraño desvarío,

si de mi ingratitud el hielo frío

secó las llagas de tus plantas puras!

 ¿Cuántas veces el ángel me decía

Alma, asómate ahora a la ventana;

verás con cuanto amor llamar porfía

y cuántas, hermosura soberana

mañana le abriremos respondía

para lo mismo responder mañana

3.- Los que buscan desesperadamente

Así lo expresó Blas de Otero

“Desesperadamente busco y busco

un algo, qué se yo qué, misterioso

capaz de comprender esta agonía

que me hiela, no se con qué, los ojos.

 Desesperadamente, despertando

sombras que yacen, muertos que conozco

simas de sueño, busco y busco un algo

que se yo donde, sí supieseis cómo.

4.- Los que encuentran

Encuentro gozoso como el del Padre con el hijo pródigo.

Cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó.

 Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo.

 Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies.

 Y traed el becerro cebado y matadlo, y comamos y hagamos fiesta;

La unidad, por fin, del Amante y el amado expresada por San Juan de la Cruz

¡Oh noche que guiaste!

¡Oh noche amable más que la alborada!

¡Oh noche que juntaste

Amado con amada

amada en el Amado transformada!

La Iluminación evocada en los versos de Pilar Paz Pasamar

Tú enriqueciste el mundo de repente

y anudaste los pájaros dispersos

archivaste las luces y los versos

y ordenaste las dudas por mi frente

 De golpe, has hecho al mundo suficiente

exacta la palabra, exacto el terso

quieto lunar por el azul disperso

lleno el aljibe, el agua permanente

2.- EVOLUCIÓN EN LA PERCEPCIÓN DE LA IDEA DE DIOS

Pero volvamos al principio, a la primera oración, al primer orante.

Este diálogo, inicialmente individual, debió de convertirse en algún momento en colectivo, cuando varios miembros de una comunidad cayeron en la cuenta de que compartían idéntico sentimiento de trascendencia. De ahí, a la organización del rito, habrá ya sólo un paso.

La organización supondrá inevitablemente, dirección del culto y su explicación.

Así, sobre la primera percepción de lo divino, aparece sucesivamente:

  1. EL RITO
  2. LA JERARQUÍA
  3. LA TEOLOGÍA

Con el tiempo, la acción combinada de estas tres realidades ha tenido el efecto de difuminar la espiritualidad original, exenta de rito, jerarquía y teología.

En mi opinión, desde su toma de conciencia por el ser humano, la percepción de la idea de Dios evolucionó desde una primera idea de “poder”, a la idea de “bondad” y finalmente a la de “amor”.

1.- La percepción de Dios asociada a la idea de “poder”

El hombre primitivo rezaba a los dioses porque eran poderosos, porque tenían capacidad de destruir al otro, de aniquilarlo, de cambiar el curso de los acontecimientos.

Era preciso no disgustarlos, ganarse su favor con sacrificios, para apartar su ira o para aplacarla.

2.- La percepción de Dios asociada a la idea de “bondad”

En algunos textos de sabiduría antigua como el Kybalion, aparece ya la idea de bondad, de justicia, de misericordia.

Este texto atribuido al mítico Hermes Trismegisto, que concentra el ideario de las más evolucionadas escuelas de pensamiento de la época (egipcia y griega), repara ya en ello:

“Ese Ser que está por encima de nosotros debe ser bueno, porque cuando practicamos el bien, la justicia o la misericordia, sentimos que estamos cerca de Él”

Según una tradición antigua Hermes Trismegisto fue maestro de Abrahám.

En el Antiguo Testamento la idea de poder (Dios colérico y terrible) y, a la par, de misericordia, aparecen constantemente.

En el libro de los Salmos se entremezclan ambas ideas:

Salmos 6-1:

“¡Oh Yavé!, no me castigues en tu ira, no me aflijas en tu indignación”

Salmos 90-7:

“Porque con tu furor somos consumidos, Y con tu ira somos turbados”.

Salmos 30-6:

“Su cólera dura un instante; su bondad, de por vida”

3.- La percepción de Dios asociada a la idea de “amor”

De la “bondad” al “amor” hay un salto.

En nuestra tradición la percepción de Dios como un ser “amoroso” puede encontrarse en Séneca.

Séneca nació en el año 4 a.C. y murió en el año 65 d.C, es decir coincidió temporalmente en este mundo con Jesucristo y, en cierto modo, llegó a percibir la “noción amorosa de la divinidad” (Providencia maternal), sentimiento parejo al expresado por Rubén Darío en los siguientes versos:

Viajo entre sombras…. pero yo quisiera,

antes que la palabra quede muda

y el ojo sin visión, clavar mi duda

sobre las tablas de una cruz cualquiera

 Afirmar y creer que cada cosa

se rige por un ímpetu lejano

y que en el alma universal se posa

a un tiempo maternal y silenciosa

la sabia providencia de una mano

Es lógico que Tertuliano considerase que muchas de las doctrinas morales expuestas por Séneca tenían gran parecido con las expuestas en la Biblia y que el cristianismo de los primeros siglos abrazase sin dificultad la figura de Séneca.

Muy probablemente Séneca oyó hablar de Jesucristo antes de su muerte y, sin duda, tras su resurrección pues, cuando San Pablo fue enviado a Roma para ser juzgado, Séneca, como encargado de los asuntos jurídicos del Emperador Nerón, incoó el proceso que, tras un tiempo, concluyó en sobreseimiento.

San Pablo mientras tanto fue mantenido en un cómodo arresto domiciliario durante el que escribió muchas de sus cartas.

La devoción cristiana de la época menciona siete cartas que se cruzaron respectivamente entre Séneca y San Pablo.

3.- LA LOCURA DE DIOS; LOCURA DE AMOR

Para mí lo relevante es que, precisamente en el tiempo en que Séneca atisba la idea de un Dios-Amor, se produce el mayor acto de amor de Dios con los hombres, la venida a la tierra de su propio Hijo.

Sí, ante la contemplación de la humanidad sufriente, en la que se ceban todos los dolores (violencia, frustración, miedo, explotación, ignorancia, etc…), Dios escucha su clamor (oración) y envía a su propio Hijo con una misión salvadora, con una misión redentora. Es:

¡La locura de Dios!

¡Una locura de Amor!

Este no es sino la primera manifestación de un “racimo de locuras” que sucesivamente van a ir produciéndose y que tienen por denominador común lo “insólito”.

La venida del Hijo de Dios pudo ser triunfal, espectacular, como correspondía a su rango pero no, fue al contrario. Tuvo una madre sencilla, nació en un pesebre, vivió con normalidad muchos años, hasta su manifestación pública.

La misión salvadora de Jesucristo tuvo varios frentes. Jesucristo hizo muchas cosas

1.- NOS DESCUBRIÓ EL ROSTRO DEL PADRE

* Nos descubrió que Dios es Bueno

* Que tiene predilección por los vulnerables, los desvalidos, los pobres, a quienes llama “Bienaventurados”

* Que cuenta con nosotros para el alivio de estas situaciones: (“Dadles vosotros de comer”)

2.- NOS DIO EJEMPLO

Hizo el bien.

¡Qué bien lo definió San Pablo!

“Pasó haciendo el bien y curando a los enfermos,

porque Dios estaba con Él”

3.- CUMPLIENDO LA VOLUNTAD DEL PADRE (EJEMPLO DE OBEDIENCIA) – MURIÓ DE LA FORMA MÁS IGNOMINIOSA, VERGONZOSA Y HUMILLANTE, COLGADO EN UNA CRUZ ENTRE DOS LADRONES

SEGUNDA PARTE

SIGNIFICADO DE LA CRUZ

4.- SIGNIFICADO DE LA CRUZ

Sí, hemos llegado a la Cruz, al centro de la reflexión de este trabajo.

Jesucristo cargó sobre sí todas nuestras faltas, pasó todas las afrentas.

Voy a examinar lo que para mí significa la Cruz, en siete notas.

1ª .-  REPRESENTA EL MAYOR ACTO DE AMOR, BONDAD Y COMPASIÓN DE DIOS CON LOS HOMBRES

Esta nota ya está explicada en las páginas anteriores por lo que no me detendré en ella.

2ª .-  REPRESENTA LA “NOCHE OSCURA”, ETAPA SOMBRÍA POR LA QUE TODAS LAS PERSONAS SIN EXCEPCIÓN (EN MAYOR O MENOR MEDIDA) PASAN A LO LARGO DE LA VIDA

Hay un proverbio que dice. “Nadie puede pretender que durante todos los días de su vida brille el sol” y sabemos por experiencia que esto es así. Sabemos también que la vida cursa con periodos sombríos, de amargura intensa, de dolor severo, en los que los sentimientos de orfandad, abandono y desamparo se colocan en primer plano.

Cristo experimentó en la Cruz estos sentimientos en grado máximo, lo que le llevo a lanzar este desgarrador grito:

¡Dios mío, Dios mío

por qué me has abandonado!

A continuación voy a construir una especie de “galería de retratos” de personas conocidas que pasaron su particular noche oscura, distinguiendo entre “creyentes” y “no creyentes”

a.- Creyentes que pasaron su noche oscura

– Poetas:

Antonio Machado

El desencadenante de su noche oscura fue el fallecimiento de su jovencísima esposa Leonor, ocurrido en Soria el día 1 de Agosto de 1912.

El triste acontecimiento coincidió con la publicación de “Campos de Castilla”, la cual obtuvo un enorme éxito y le consagró como uno de los primeros poetas de la Lengua Castellana. Unamuno, Azorín, Ortega, elogiaron su obra pero el éxito en nada consoló al poeta, quien cayó en una aguda crisis religiosa a la que luego, al recobrar el sosiego, dedicará unos conmovedores versos que nos hablan bien a las claras de la profundidad de sus sentimientos:

Tengo en mi pecho clavado

un dardo tuyo Señor.

Me heriste y he blasfemado

por amor

– Filósofos

Unamuno

El desencadenante de su noche oscura fue la enfermedad y muerte de su tercer hijo “Raimundín”

La hipótesis de la muerte de un hijo aterrorizaba a D. Miguel, aún antes de estar casado.

En 1891, en su etapa de noviazgo, escribe a Concha, su novia, una carta en la que describe un sueño perturbador que ha tenido:

“Una noche bajó a mi mente uno de esos sueños oscuros, tristes y lúgubres que no puedo apartar de mi, que de día soy alegre.

Soñé que estaba casado, que tenía un hijo, que aquél hijo se murió y que sobre cadáver, que parecía de cera, dije a mi mujer: ¡Mira nuestro amor, pronto se pudrirá, así se acaba todo!”.

El 7 de Enero de 1896 nació su tercer hijo, Raimundín y con él “La gran prueba”.

A los pocos meses de nacer sufrió un ataque de meningitis que le paralizó una mano y sobre todo, empezó a desarrollársele una hidrocefalia.

Unamuno colocó a Raimundín junto a su mesa de trabajo y no cesaba de mirarle e implorar a Dios su curación.

Pero Dios callaba.

No hace más que reírse Raimundín”, dirá desgarradoramente en su Diario.

Cuando el niño creció jugaba torpemente a sus pies, contemplándole con sus enormes ojos.

El niño murió en 1902, cuando contaba 6 años.

Su padre le dedicó unos versos titulados “Canción de cuna al niño enfermo” que llevó en su cartera durante toda su vida y que solo fueron publicados tras la muerte de D. Miguel que comienzan así:

“Duerme, flor de mi vida,

duerme tranquilo,

que es del dolor el sueño

tu único asilo.

 Duerme mi pobre niño,

goza sin duelo

lo que te da la muerte

como consuelo”

Mucho se ha hablado de las crisis de fe de Unamuno, alimentadas por algunos poemas suyos como “La oración del ateo”.

La lectura de “Diario íntimo” despeja cualquier duda sobre la religiosidad de Don Miguel.

Bueno es recordar su epitafio

Méteme, Padre Eterno en tu pecho

misterioso hogar.

dormiré allí, pues vengo deshecho

del duro bregar.

– Místicos

Santa Teresa de Jesús

La noche oscura de Santa Teresa se extiende desde el año 1535 en que (con la oposición de su padre) ingresó en el Convento de la Encarnación, hasta la Cuaresma del año 1554.

Durante este largo periodo muchas fueron las enfermedades, muchos los vacíos, muchas las incomprensiones.

Todo esto se acabó en aquella Cuaresma del año 1554 en que se encontraba rezando delante de la imagen de un Cristo (¡Era un Cristo muy llagado!, dirá), vio la luz y se acabó la noche.

A partir de este momento esta mujer de salud endeble se convirtió en un torbellino que le llevará en los años siguientes hasta su muerte (1582) a realizar numerosas fundaciones y a renovar el Carmelo

San Juan de la Cruz

Supo mucho también de persecuciones, soledades y tormentos.

En sus versos podemos percibir:

* El sentimiento de pérdida (Cántico espiritual)

Adonde te escondiste Amado

y me dejaste con gemido

como el ciervo huiste habiéndome herido

salí tras ti clamando, y eras ido.

 Pastores los que fuerdes

allá por las majadas al otero.

si por ventura vierdes

Aquél que yo más quiero

decidle que adolezco, peno y muero.

* La seguridad del alma que se huelga de conocer a Dios (Cantar del Alma)

¡Qué bien se yo la fonte que mana y corre

aunque es de noche!

 Aquella eterna fonte está escondida

¡qué bien se yo do tiene su manida,

aunque es de noche

 Su origen no lo se, pues no lo tiene,

más se que todo origen de ella viene,

aunque es de noche.

* El gozo del reencuentro

En una noche oscura

con ansias, en amores inflamada,

¡oh dichosa ventura!

salí sin ser notada

estando ya mi casa sosegada.

 A oscuras y segura

por la secreta escala disfrazada

¡oh dichosa ventura!

a oscuras y en celada

estando ya mi casa sosegada.

 ¡Oh noche que guiaste!

¡Oh noche amable más que la alborada!

¡Oh noche que juntaste

Amado con amada

¡Amada en el Amado transformada!

b .- No Creyentes que salieron de la oscuridad

– Escritores

Tolstoi

Las últimas décadas de la vida Tolstói (1828-1910) estuvieron marcadas por una profunda reflexión sobre la naturaleza de la existencia humana, la fe y la necesidad de ayudar a los más desfavorecidos.

De noble familia de origen, se relacionará en este nuevo tiempo con los demás seres humanos (hará voto de pobreza y se dedicará a trabajar con los campesinos de su aldea natal).

En este tiempo y en este contexto, vio la luz:

En su ensayo “Confesión”, dirá:

«El conocimiento racional me llevó a la conclusión de que la vida era absurda; la mía se detuvo y quise quitármela. Considerando a las personas que me rodeaban, a toda la humanidad, vi que vivían y afirmaban que conocían el sentido de la vida. Luego recapacité: puesto que yo vivía, conocía el sentido de la vida. Como a los demás, también a mí la fe me ofrecía el sentido de la vida y la posibilidad de vivir”.

– Filósofos

García Morente

Decano de la Facultad de Filosofía de Madrid (1930), intentó “comprender” la fe desde la cátedra. No encontró por aquí el camino, sino cuando más abatido y desvalido se encontraba. En una humilde habitación de París, adonde se había trasladado con motivo de la Guerra Civil, sólo y lejos de los suyos a quienes aguardaba para viajar a Argentina, percibiendo como las esperanzas iniciales de hacerlo se tornaban en negros presagios.

El propio García Morente dejó escrito cómo llegó a percibir a Dios, a sentir su presencia, en lo que denominó “El hecho extraordinario”

* Relata el sufrimiento y la zozobra:

“Aquellas noches fueron atroces. ¿Qué estaba haciendo de mi – pensaba – Dios, la Providencia, la Naturaleza, el Cosmos, lo que sea?.

 La impotencia, la ignorancia, una sombra en derredor y nada, nada absolutamente, sino esperar la sentencia de los acontecimientos. ¡Esperar! ¿Y cómo esperar sin saber? ¿Qué esperanza es esa que no sabe lo que espera?. Una esperanza que no sabe lo que espera es propiamente…. la de

Empezó a invadirme un sentimiento raro, una especie de depresión total, absoluta, de todo mi ser, una dejadez infinita, de la que salía, como por estímulo de un latigazo interior, para precipitarme en estados de sobreexcitación febril.

 * Relata el “hecho extraordinario”

Estaban radiando música francesa: final de una sinfonía de César Frank; luego al piano la “Pavana para un infante difunto” de Ravel; luego, en orquesta, un trozo de Berlioz, “La infancia de Jesús”. No puede usted imaginarse lo que es esto, si no lo conoce; algo exquisito, suavísimo, de una delicadeza y ternura tales que nadie puede escucharlo con los ojos secos.

 Cuando terminó cerré los ojos para no perturbar el estado de deliciosa paz en que esa música me había sumergido. Y por mi mente empezaron a desfilar – sin que yo pudiera oponerles resistencia – imágenes de la niñez de Nuestro Señor Jesucristo..

 …//…

 Seguí representándome otros periodos de la vida del Señor; el perdón que concede a la mujer adúltera, la Magdalena lavando y secando con sus cabellos los pies del Salvador, Jesús atado a la columna, el Cirineo ayudando a Jesús a llevar la Cruz, Y así, poco a poco fuese agrandando en mi alma la visión de Cristo, de Cristo hombre, elevado en una Cruz, en una eminencia dominando un paisaje de inmensidad, un infinita llanura pululante de hombres, mujeres, niños, sobre los cuales se extendían los brazos de Nuestro Señor crucificado.

 …//…

 No cabe la menor duda de que esta especie de visión no fue sino un producto de la fantasía excitada por la dulce y penetrante música de Berlioz.

 Pero tuvo un efecto fulminante en mi alma “Ese es Dios, ese es el verdadero Dios, Dios vivo; Esa es la Providencia viva – me dije a mi mismo – Ese es Dios, que entiende a los hombres, que vive con los hombres, que sufre con ellos, que los consuela, que los da aliento y los trae la salvación, porque entre Dios y el hombre había siempre una distancia infinita que jamás podría el hombre franquear.

Yo lo había experimentado por mi mismo hacía unas pocas horas. Yo había querido con toda sinceridad y toda devoción abrazarme a Dios, yo había querido entregarme a esa Providencia que hace y deshace la vida de los hombres ¿Y qué me había sucedido? Pues que la distancia entre mi pobre humanidad y ese Dios teórico de la filosofía, me había resultado infranqueable. Demasiado lejos, demasiado ajeno, demasiado abstracto, demasiado geométrico e inhumano. Pero Cristo, pero Dios hecho hombre, Cristo sufriendo como yo, más que yo, muchísimo más que yo, a ése sí que lo entiendo y ése sí que me entiende. A ése sí puedo entregarle filialmente mi voluntad entera, tras de la vida. A ése sí que puedo pedirle, porque sé de cierto que sabe lo que es pedir y sé de cierto que da y dará siempre, puesto que se ha dado entero a nosotros los hombres”

Sucedió esto la noche del 29 al 30 de Abril de 1937.

c.- Otras consideraciones sobre la noche oscura del alma

1.- ¿Qué ocurre con los que jamás buscaron la luz? ¿Cómo son? ¿Qué hacen?

Creo que la mejor descripción la encontramos en los versos de Pilar Paz Pasamar que dicen:

Por ellos no pasaste. Bien se advierte

que están secos, al verles la sonrisa;

van de una cosa a otra tan de prisa

que el agua de la vida se les vierte.

 Van de acá para allá sin conocerte,

gastados por el soplo de la brisa

pero nunca sabrán de la precisa hora

en que el mundo en fuego se convierte

 Míralos, desatentos, desalados

desparramados, secos, sin saberte

más solos que la luna y ateridos.

 No supieron ganar y están ganados

por un soplo gemelo al de la muerte

que brota de sus labios consumidos

Y yo me pregunto:

¿Cómo pasan las noches oscuras de la vida? ¿Cómo afrontan la adversidad, la enfermedad, la humillación, la desesperanza?

¿Cómo se pasa una noche oscura “sin alma”?

2.- No solo las personas, también los pueblos/sociedades pasan sus noches oscuras

Es una constante a lo largo de la historia que cuando las sociedades progresan colectivamente desde el punto de vista material, decaen colectivamente desde el punto de vista de los valores.

Luis Racionero, en su obra “El progreso decadente” da buena cuenta de este fenómeno.

En el año 1995 impulsé en Córdoba la creación del Foro Andaluz del Bienestar Mental.

En nuestros textos fundamentales aparece la constatación de que a la par que se presentaban admirables cifras de crecimiento económico, se podía constatar un incesante incremento de visitas al psiquiatra.

Ya lo decía Erich Fromm en su obra “La patología de la normalidad”

“Lo bueno para el funcionamiento del actual régimen económico, resulta ser nocivo para la conservación de la salud mental de las personas”

La decadencia del Imperio Romano se explicó por el olvido de los principios y valores de los padres (mores maiorum)

Así, sucesivamente ha ido sucediendo hasta la actualidad en distintos tiempos y territorios.

Arnold J. Toynbee, en su monumental “Estudio de la Historia” habla de este proceso en veintiuna civilizaciones.

Temo por Europa, por la civilización europea.

Propongo que centremos la atención en dos fechas y dos Papas:

9 de Noviembre de 1982 – Juan Pablo II – Santiago de Compostela

Yo, Obispo de Roma y Pastor de la Iglesia universal, desde Santiago, te lanzo, vieja Europa, un grito lleno de amor: Vuelve a encontrarte. Sé tú misma. Descubre tus orígenes. Aviva tus raíces. Revive aquellos valores auténticos que hicieron gloriosa tu historia y benéfica tu presencia en los demás continentes. Reconstruye tu unidad espiritual, en un clima de pleno respeto a las otras religiones y a las genuinas libertades. Da al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.

6 de Mayo de 2016 – Papa Francisco – El Vaticano

En la entrega del Premio “Carlomagno”, el Papa Francisco, en presencia de los grandes líderes europeos, lanzó una incómoda pregunta:

“¿Qué te ha pasado, Europa?”.

Y añadió:

“Los grandes ideales han perdido atractivo, Europa da la impresión de estar en declive, ha perdido capacidad para ser efectiva ante los problemas”.

“Sueño una Europa joven capaz de ser aún madre porque respeta la vida; sueño una Europa que se hace cargo del niño, socorre al pobre y a los que buscan refugio; sueño una Europa que escucha y valora a los enfermos; una Europa donde ser inmigrante no sea delito sino invitación a un mayor compromiso con la dignidad del ser humano; sueño una Europa de la cual no se pueda decir que su compromiso con los derechos humanos ha sido su última utopía”.

En el año 2012 escribí un artículo titulado “Recuperar Europa” sobre la base de los valores que se están viviendo actualmente en el Camino de Santiago. Recuperar Europa

Pocas personas saben que la reciente resurrección del Camino de Santiago (1987-1992) tuvo que ver precisamente con la pretensión de dotar a la Europa de las mercancías y de los mercaderes, de un alma conformada por los valores que en otros tiempos la hicieron reconocible.

Marcelino Oreja, democristiano, Secretario General del Consejo de Europa en este tiempo, abanderó esta pretensión.

3ª .-  LA CRUZ ES LUZ Y CONVERSIÓN

El primer convertido a la luz de la Cruz es Dimas, el buen ladrón que recibió de Cristo la promesa: “Hoy estarás conmigo en el paraíso”

A partir de este momento la Cruz ha iluminado la vida de millones de personas en todo lugar y todo tiempo. Hemos recordado los casos de Santa Teresa y García Morente.

La Cruz es el faro de donde viene la luz salvadora, que se proyecta sobre toda persona que está perdida, aturdida por los embates de la vida.

4ª .-  SÍMBOLO DE OBEDIENCIA Y HUMILDAD

Cristo antepone a la suya, la voluntad del Padre.

“Pase de mí este cáliz pero no se haga mi voluntad, sino la tuya”

El relato de la Pasión nos enseña que debemos ser humildes, pues tan pronto somos “vitoreados” (entrada triunfal en Jerusalén), como “vituperados” (crucifixión).

5ª .-  LA CRUZ REPRESENTA TAMBIÉN EL PERDÓN

Jesucristo lo proclamó:

“Padre perdónales, porque no saben lo que hacen”.

El perdón se presenta:

Como una necesidad

Rezamos en la oración del “Padrenuestro.

“Padre perdona nuestras ofensas”

Como un mandato de Dios, consecuencia necesaria de ser perdonados

“Así como nosotros personamos a los que nos ofenden…”

Quiero detenerme brevemente en los efectos psicológicos del perdón o de la falta de perdón.

Efectos psicológicos de la falta de perdón.

Son gravísimos. Destruyen a la persona.

En mi vida profesional lo he observado en los procesos judiciales derivados de crisis matrimoniales o de pareja.

El odio destilado, acumulado en infinitas horas de insomnio, conduce con facilidad a la locura.

Sí, he visto enloquecer a varias personas por no haber sabido/querido superar el odio generado contra su pareja.

Decía Spinoza, el filósofo de los sentimientos, que una pasión sólo puede ser dominada por otra de rango superior.

Pues bien, ni el amor a los hijos; Ni el amor a Dios (en caso de personas creyentes), ha sido razón suficiente para embridar el sentimiento de odio.

He llegado a escuchar en algunos casos la siguiente expresión. “¡No puedo perdonarle ni a (él/ella), ni a Dios!

Efectos psicológicos del perdón.

Tiene extraordinarios efectos terapéuticos. Es un bálsamo para el alma.

No es de extrañar que las modernas corrientes en psicología y las variadas terapias que tanto han proliferado para tratar de aliviar el sufrimiento de muchos hombres y mujeres de nuestro tiempo, hayan colocado el perdón en el epicentro de la recuperación.

Así, por distintos caminos, la ética y la terapia se encuentran.

Otras consideraciones sobre el perdón.

* Es más fácil perdonar cuando el ofensor pide perdón.

Resulta claro que si no es así, la concesión del perdón es mucho más difícil, pero no obstante, igualmente necesario desde el punto de vista terapéutico.

* Hay ofensas individuales y colectivas

En una ofensa individual cabe un perdón individual.

Resulta de sumo interés analizar la experiencia conocida como “Vía Nanclares” que propició el encuentro (voluntario) entre algunos miembros de la banda terrorista ETA con las victimas de sus crímenes.

Muchos mostraron sus dudas sobre tal experiencia pero, contra todo pronóstico, resultó mucho más alentadora de lo que cabría esperar.

Partiendo de que la participación era voluntaria, en general la valoración fue positiva por ambos lados. Hubo casos de perdón. Esto pertenece a la intimidad de las víctimas.

La ofensa colectiva exige una petición de perdón colectiva. Ello dificulta mucho su consecución.

6ª .-  LA CRUZ REPRESENTA LA HERMANDAD

No estamos hechos para vivir solos.

Solos no somos nada

Ya lo decía José Agustín Goytisolo en su poema “Palabras para Julia”

Un hombre solo, una mujer

así tomados de uno en uno

son como polvo, no son nada.

Sin embargo este parece ser el destino de los hombres y mujeres del Siglo XXI. Es lo que llaman “la postmodernidad” cuya imagen gráfica es la del individuo aislado colocado frente al televisor o el ordenador.

Así la persona no puede ser más vulnerable, tanto más, cuantas más debilidades acumule.

En el verano del año 2003 una ola de calor provocó la muerte de 15000 ancianos en Francia. No les mató el calor, sino la soledad. Se deshidrataron pero nadie lo advirtió. Estaban solos.

En el siglo XIV vivió en mi pueblo, Carrión de los Condes, un judío célebre, el Rabí Don Sem Tob (¿-1369) que nos dejó este maravilloso proverbio.

“No hay mejor riqueza

que la buena hermandad

pues calma la pobreza

como la soledad”

Necesitamos vivir con los demás, necesitamos convivir, necesitamos conversar, necesitamos compartir.

En la tradición de los pueblos y, especialmente de las civilizaciones mediterráneas y meridionales este anhelo ha estado muy presente:

Una sabia bendición africana dice:

¡Ojalá tengas familia

Ojalá tengas amigos

Ojalá tengas un pueblo!

Jesucristo no estuvo solo en la Cruz.

Los que más le querían estuvieron con él, sobretodo su madre y Juan, el discípulo al que tanto amaba.

Y Jesús dijo:

¡Mujer, ahí tienes a tu hijo!

¡Hijo, ahí tienes a tu Madre!

 Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa.

Si, la Virgen no se queda sola. Se integra en un hogar para seguir con-viviendo para afrontar su ancianidad.

Hasta no hace muchos años esta era la normal aspiración de los padres, vivir su ancianidad en familia y morir como el padre de Jorge Manrique “Rodeado de su mujer, de sus hijos, hermanos….”

Hoy los padres sabemos que lo normal será que esto no suceda.

En el horizonte de nuestra vida se vislumbra la imagen de un Centro Residencial, más o menos caro, más o menos limpio. En el mejor de los casos junto a la persona con la que has construido toda tu vida precedente

En el ejercicio de mi función de Fiscal intervengo en muchos expedientes de autorización de ingreso involuntario relativos a personas mayores vulnerables frente a las que alguien ha decidido que lo mejor es que vivan en una Residencia generalmente alejada de lo que fue su hogar.

La intervención del Fiscal se justifica en la protección de los derechos fundamentales de estas personas.

En muchos casos su derecho fundamental es que no las alejen de su entorno, que no las desarraiguen:

He de confesar que sentí emoción cuando leí este texto de D. José Ortega y Gasset en su obra  “Las Meditaciones del Quijote” (1914).

“Cuando hemos llegado a los barrios bajos del pesimismo y no hallamos nada en el universo que nos parezca una afirmación capaz de salvarnos, se vuelven los ojos hacia las menudas cosas del vivir cotidiano….

 Vemos entonces, que no son las grandes cosas, los grandes placeres, ni las grandes ambiciones, quienes nos retienen sobre el haz de la vida, sino este minuto de bienestar junto a un hogar en invierno, esta grata sensación de una copa de licor que bebemos, aquella manera de pisar el suelo, cuando camina, de una moza gentil, que no amamos ni conocemos; tal ingeniosidad, que el amigo ingenioso nos dice con su buena voz de costumbre….

 Hay aquí un secreto de las bases de vitalidad que, por decencia debe el hombre contemporáneo meditar y comprender.”

7ª .-  LA CRUZ ES ESPERANZA Y ANUNCIO DE RESURRECCIÓN

Ya lo dijo San Pablo:

¡Sin la resurrección, vana sería nuestra fe!

En la propia Cruz está ya sembrada la semilla de la vida y de la luz:

Qué bien lo expresan los siguientes versos de Enrique Barrero.

Tú no has muerto Señor, Tú vas dormido

dormido sobre el aire y la madera,

sobre un monte de eterna primavera

y un sereno clavel, estremecido.

 Tú no has muerto Señor, Nos han mentido,

No se puede morir de esa manera.

 Morirá en sus cenizas una hoguera,

morirá un recuerdo en el olvido,

morirá, si se arranca, una azucena

 Más no tu Amor Señor, cuando despiertes

del árbol de Cruz, en primavera

TERCERA PARTE

DESPUÉS DE LA CRUZ

5.- RECAPITULANDO

Hemos partido de lo que he denominado “uno de los mayores acontecimientos de la historia”, esto es, la primera percepción por el hombre de la idea de Dios, lo que provocó la primera oración, la primera conexión Tierra-Cielo, con sus sucesivas notas de Dios-poder; Dios-bondad y Dios-amor.

En el contexto de Dios-amor se produce la locura de amor, el envío de su propio Hijo quien, para salvarnos, debía morir clavado de la manera más afrentosa en una cruz, y así lo hizo, por obediencia al Padre.

Pero, no obstante, ¡Resucitó!

6.- ESE PERIODO PECULIAR

Tras la Cruz, entre la Resurrección y la Ascensión a los cielos, media una etapa, unas semanas peculiares.

Jesucristo anda medio-transfigurado, medio-ausente, medio-perdido; Aparece, y desaparece.

Los apóstoles le ven, le reconocen pero ya hay algo distinto en Él. Ha concluido la esencia de su misión salvadora, le queda remarcar el mensaje, fijar las últimas enseñanzas antes de volver al Padre.

El denominador común de esta etapa es que Jesús “se aparezca” y pida que se reúnan para comer.

Este texto de Juan (21-3) expresa bien lo que quiero decir:

Cuando ya iba amaneciendo, se presentó Jesús en la playa; mas los discípulos no sabían que era Jesús.

 Y les dijo: ¿tenéis algo de comer? Le respondieron: No.

 El les dijo: Echad la red a la derecha de la barca, y hallaréis. Entonces la echaron, y ya no la podían sacar, por la gran cantidad de peces.

 Entonces aquel discípulo a quien Jesús amaba dijo a Pedro: !!Es el Señor! Simón Pedro, cuando oyó que era el Señor, se ciñó la ropa (porque se había despojado de ella), y se echó al mar.

 Y los otros discípulos vinieron con la barca, arrastrando la red de peces, pues no distaban de tierra sino como doscientos codos.

 Al descender a tierra, vieron brasas puestas, y un pez encima de ellas, y pan.

 Jesús les dijo: Traed de los peces que acabáis de pescar.

 Subió Simón Pedro, y sacó la red a tierra, llena de grandes peces, ciento cincuenta y tres; y aun siendo tantos, la red no se rompió.

 Les dijo Jesús: Venid, comed. Y ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: ¿Tú, quién eres? sabiendo que era el Señor.

 Vino, pues, Jesús, y tomó el pan y les dio, y asimismo del pescado.

 Esta era ya la tercera vez que Jesús se manifestaba a sus discípulos, después de haber resucitado de los muertos.

EL ENCUENTRO CON LOS DISCÍPULOS DE EMAÚS

Dentro de este “periodo peculiar” me resulta especialmente atractivo el conocido pasaje del encuentro de Jesús con los discípulos de Emaús.

Ellos no le reconocen.

Jesús les habla.

Llegan a la aldea y El hace intención de seguir pero, para entonces la palabra cautivadora de Jesús ya ha hecho su efecto, les ha iluminado, les ha conmovido. No quieren que se marche y surge el ruego profundamente sentido

¡QUÉDATE CON NOSOTROS!

Y Jesús se queda, y se sientan a la mesa y parte el pan y lo comparten. Entonces el sentimiento (“no ardía nuestro corazón cuando nos hablaba”) se torna en conocimiento

¡TE CONOCIMOS SEÑOR, AL (COM)PARTIR EL PAN!

7.- EL PAN Y SU SIGNIFICADO

El pan, siempre el pan.

Para mí tiene un doble significado.

Pan como remedio de nuestras necesidades

Pan como centro de la Fiesta que compartimos

8.- EL PAN COMO REMEDIO DE NUESTRAS NECESIDADES

Miremos de nuevo la humanidad sufriente.

Las necesidades son innumerables.

En algunas sociedades, como las occidentales, existe más necesidad de escucha, de perdón, de silencio, que de medios materiales.

En otras sociedades (Asia, África) los medios materiales son más escasos que la escucha, la convivencia.

Todos, en cualquier caso, necesitamos nuestro pan de cada día, por eso se lo pedimos a Dios “dánoslo hoy”.

Y, frente a esa multitud necesitada, frente a ese magma de sufrimiento

¿CUAL ES LA ACTITUD DE DIOS?

La encontramos nítidamente recogida en el pasaje de la multiplicación de los panes y los peces

1.- Jesús se conmovió

Jesús se conmueve ante las personas que pasan necesidad, que padecen sufrimientos y los llama “Bienaventurados”

¡Bienaventurados los tristes porque ellos serán consolados!

¡Bienaventurados los pobres porque ellos serán saciados!

2.- Jesús dijo “Dadles vosotros de comer”

Jesús huye la intervención unilateral, inmediata y directa, todo a su cargo.

Al contrario, Jesús cuenta con nosotros, apela a nuestra generosidad recordando la generosidad de Dios con nosotros (“que envió a su propio Hijo al mundo para salvarnos”) y nos dice

“DADLES VOSOTROS DE COMER”

Vamos a recordar el pasaje

“Al desembarcar vio Jesús el gentío, le dio lástima y curó a los enfermos.

Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle: – Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren de comer.

Jesús les replicó: – No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer.

Ellos le dijeron: – No tenemos más que cinco panes y dos peces. Les dijo: -Traedlos.

Mandó a la gente que se recostara en la hierba, y tomando los cinco panes y los dos peces alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos, que se los repartieron.

Comieron unos cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños”. (Mateo 14, 14-21)

En el relato aparece:

* La necesidad

¡Están enfermos! ¡No tienen qué comer!

* La mirada de los discípulos

Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle: – Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren de comer.

* El sentimiento de Jesús

Jesús el gentío, le dio lástima y curó a los enfermos.

Jesús dijo a los discípulos: – No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer.

* La apelación a la generosidad

Los discípulos preguntaron a la gente sobre los alimentos con que contaban.

Solo obtuvieron cinco panes y dos peces.

¿No habría más panes y más peces?

Seguro que sí, pero muchos prefirieron guardárselos para ellos, no estaban dispuestos a compartir.

* Invocación y bendición del pan

“Tomando Jesús los cinco panes y los dos peces alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos para que los repartiesen”

 * El milagro

“Comieron unos cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños”.

 * Enseñanzas

Hay dos miradas:

La de los hombres:

La de Dios

La fórmula del milagro:

1.- Fragilidad

2.- Amorosa generosidad

3.- Confianza en Dios

VUESTRA AMOROSA Y CONFIADA GENEROSIDAD

MI BENDICIÓN

Ante la necesidad de los otros, nuestra pequeña contribución, aún desde nuestra pequeñez, nuestra fragilidad, nuestro cansancio, incluso desde nuestra desesperanza, unida a la bendición de Dios, obra el milagro.

Es la magia de la fraternidad, los efectos multiplicadores de la caridad, del bien.

No tenemos que echar cuentas porque entonces las cuentas no salen. Solo realizar el pequeño gesto, la pequeña contribución y dejar a Dios el resto.

1.- Fragilidad

San Pablo quiere dejar bien patente esta circunstancia cuando dice (Corintios 2 -4,7)

Este tesoro lo llevamos en vasijas de barro para que se vea que una fuerza tal no nos pertenece.

 Te basta mi gracia Mi fuerza se realiza en tu debilidad.

2.- Generosidad

Como la que tuvo la viuda con Elías.

En el Libro 1 de los Reyes (17-12) puede leerse:

Entraba Elías en la puerta de la ciudad cuando una mujer viuda estaba allí recogiendo leña. Elías la llamó y le dijo:

«Tráeme, por favor, en tu mano un trozo de pan.»

Ella respondió: «no me queda pan cocido; sólo un puñado de harina en el cántaro y un poco de aceite en la aceitera. Estoy recogiendo un haz de palos, entraré y prepararé el pan para mí y mi hijo, lo comeremos y luego moriremos.»

 Elías le dijo: No temas, ve y haz lo que has dicho, pero antes prepárame a mí una tortita cocida en el rescoldo y traémela y luego y harás para ti y para tu hijo pues he aquí lo que dice Yavé: No faltará la harina que tienes en la tinaja ni faltará el aceite en la vasija hasta el día en que Yavé haga caer la lluvia sobre la faz de la tierra”

 Fue ella, hizo lo que le había dicho Elías y ni la tinaja se agotó, ni el aceite faltó y tuvieron que comer muchos días ella, su familia y Elías.

Todos estamos llamados a ser generosos, en la medida de nuestras posibilidades.

El que recibió diez talentos responderá por diez talentos. El que recibió uno, por uno.

El que recibió el don de la palabra, procure no estar callado.

El que recibió el don del consuelo, procure no estar ocioso.

3.- Confianza

Como la que demostraron los apóstoles fatigados en el episodio de la pesca milagrosa (Lucas 5: 4-6)

Cuando Jesús terminó de enseñarles, le dijo a Pedro:

 Lleva la barca a la parte honda del lago, y lanza las redes para pescar.

 Pedro respondió:

 Maestro, toda la noche estuvimos trabajando muy duro y no pescamos nada. Pero, si tú lo mandas, voy a echar las redes.

 Hicieron lo que Jesús les dijo, y fueron tantos los pescados que recogieron, que las redes estaban a punto de romperse. Entonces hicieron señas a los compañeros de la otra barca, para que fueran enseguida a ayudarlos. Eran tantos los pescados que, entre todos, llenaron las dos barcas. Y las barcas estaban a punto de hundirse.

TODOS SOMOS PAN PARA ALGUIEN

Todos somos pan alguien.

Dependerá de nosotros que su necesidad quede cubierta.

Todos necesitamos pan de alguien

Dependerá de ellos que nuestra necesidad quede resuelta.

Las necesidades las encontramos desde el entorno más próximo (familia, vecinos, amigos) al más lejano (países asolados por la guerra, el hambre, la enfermedad, masas de desplazados, refugiados, etc…)

TODOS SOMOS PAN PARA ALGUIEN

TODOS NECESITAMOS PAN DE ALGUIEN

En cada contexto el pan será una u otra cosa

En el entorno más cercano quizás el pan más necesario sea el del perdón, el diálogo, una visita, una llamada.

En el entorno más lejano es posible que el pan más necesario sea la contribución material, la comprensión, la acogida, el voluntariado.

LA CO-REDENCIÓN

Dios no quiere hacerlo todo. Dios no quiere hacerlo solo.

Ante cada necesidad, cada sufrimiento, cada injusticia, cuenta con nosotros.

Y nuestra contribución no quedará sin recompensa:

El ciento por uno en esta vida.

Después, la vida eterna y la invitación (Mateo 25: 35-40)

Venid Benditos de mi padre:

 Porque tuve hambre, y me disteis de comer; Tuve sed, y me disteis de beber; Era forastero, y me acogisteis; Estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme.»

 Entonces los justos le responderán:

 Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; o sediento, y te dimos de beber?

¿Cuándo te vimos forastero, y te acogimos; o desnudo, y te vestimos?

¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?»

 Y el Rey les dirá:

 En verdad les digo que cuanto hiciste a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis.»

9.- EL PAN COMPARTIDO COMO CENTRO DE LA FIESTA

La fiesta de la fraternidad.

¡Bendito quien remedia! ¡Bendito el remediado!

Te conocimos Señor al partir el pan.

Nos reconocemos Señor, al partir el pan.

El pobre Juan Bautista no entendía nada. Lo había pensado de otra manera.

Esperaba una salvación “manu militari”, con espadas, con sangre, al estilo clásico  y se encontró con la misericordia; Sí, la misericordia, ¡Y no entendía nada!, hasta el punto que envió discípulos a preguntar.

Así en Mateo 11: 2-5, puede leerse:

Juan, que estaba en la cárcel, oyó hablar de las obras de Cristo, por lo que envió a sus discípulos a preguntarle:

 ¿Eres tú el que ha de venir, o tenemos que esperar a otro?

 Jesús les contestó:

 Id y contadle e a Juan lo que estáis viendo:

 Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan, y una Buena Nueva llega a los pobres.

Quizás, al recibir la respuesta, recordase Juan que esto ya estaba anunciado.

En Lucas 4: 16-19 puede leerse:

Llegó a Nazaret, donde se había criado, y el sábado fue a la sinagoga, como era su costumbre.

Se puso de pie para hacer la lectura, y le pasaron el libro del profeta Isaías. Jesús desenrolló el libro y encontró el pasaje donde estaba escrito:

 “El Espíritu del Señor está sobre mí. El me ha ungido para llevar buenas nuevas a los pobres, para anunciar la libertad a los cautivos, y a los ciegos que pronto van a ver, para despedir libres a los oprimidos y proclamar el año de gracia del Señor”.

10.- EPÍLOGO: AÑO DE GRACIA – AÑO DE LA MISERICORDIA

A Juan el Bautista le fue mostrado el nuevo rostro de Dios, el Dios Misericordia, la Buena Noticia.

El círculo se cierra

La misericordia llevó a Dios a realizar el mayor acto de generosidad hacia el mundo, la entrega de su propio Hijo; Y su Hijo no hizo sino mostrarnos la misericordia de Dios y pedírnosla a nosotros en relación con quienes nos rodean, en un ejercicio de co-redención.

No son las formas lo principal, sino los hechos, la actitud misericordiosa, el acoger, el compartir alegres el pan con quien nos necesita.

¡Basta ya de fórmulas vacías! ¡Basta ya de fe sin obras!: No vayamos a tener que escuchar el reproche de Dios (Isaías 29:13)

“¡Este pueblo me honra con los labios pero su corazón está lejos de mi!

Estamos convocados a la mesa de la misericordia, de la fraternidad.

Con indudable acierto el Papa Francisco ha colocado en el frontispicio de su Papado, el Jubileo de la Misericordia (8-Diciembre-2015 a 20 de Noviembre de 2016)

La bula de convocatoria de dicho Jubileo (Misericordia Vultus), comienza así:

“Jesucristo es el rostro de misericordia del Padre”

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:

UNAMUNO: UN HOMBRE EN LUCHA CON SU LEYENDA. Emilio Salcedo

SAN JUAN DE LA CRUZ. Gerald Brenan

SANTA TERESA DE JESÚS – Obras completas

DICTAMEN SOBRE DIOS. José Antonio Marina

EL KYBALION. Hermes Trismegisto

RECUPERAR EUROPA. Fernando Santos Urbaneja

XIII SENTENCIA ROMANA. Fernando Santos Urbaneja

PATOLOGÍA DE LA NORMALIDAD. Erich Fromm

EL PROGRESO DECADENTE. Luís Racionero

GUIOMAR: EL RESCATE DE LA DIOSA. José Mº Luque, Mª Dolores Ramírez

CONFESIÓN. Tolstoi

EL NOMBRE DE DIOS ES MISERICORDIA. Papa Francisco